Nota  crítica/Essay

TURISMO REGENERATIVO Y SOLUCIONES BASADAS EN LA NATURALEZA

 

Resumen

Actualmente el turismo mundial enfrenta retos sociales y ambientales críticos. Para atender este panorama, emergen dos enfoques teórico-prácticos de manejo de recursos naturales: el turismo regenerativo (TR) y las soluciones basadas en la naturaleza (SbN). Este artículo analiza los principios usados por ambos enfoques, sus convergencias y discrepancias. Los resultados muestran que ambos abordan desafíos sociales y comparten siete principios (enfoque sistémico, restauración ecológica, especifico del contexto, beneficio comunitario y cocreación, conexión profunda y empatía, impacto positivo neto y equidad). Sin embargo, difieren en la interpretación de la restauración ecológica para mejorar la regeneración de los ecosistemas. Mientras que el TR atiende la composición y estructura de los ecosistemas, las SbN también consideran restablecer los procesos ecológicos. En ambos enfoques las acciones se orientan en remediar, más que en prevenir.

 

Palabras clave: turismo regenerativo, soluciones basadas en la naturaleza, servicios ecosistémicos.

 

REGENERATIVE TOURISM AND NATURE-BASED SOLUTIONS

Abstract

Currently, global tourism faces critical social and environmental challenges. To address this situation, two theoretical and practical approaches to natural resource management have emerged: regenerative tourism (RT) and nature-based solutions (NbS). This article reviews the principles used by both approaches, their convergences, and their discrepancies. The results show that both address social challenges and share seven principles (systemic approach, ecological restoration, context-specificity, community benefit and co-creation, deep connection and empathy, net positive impact, and equity). However, they differ in their interpretation of ecological restoration to improve ecosystem regeneration. While RT focuses on the composition and structure of ecosystems, NbS also considers restoring processes. In both approaches, actions focus on remediation rather than prevention.

 

Keywords: regenerative tourism, nature-based solutions, ecosystem services.

 

Introducción

El modelo turístico, basado en el consumo excesivo y el crecimiento ilimitado está dejando de ser viable debido a los problemas ambientales que ocasiona y al descontento de las comunidades que rechazan el turismo que solo atiende a los visitantes y afecta negativamente a la vida local (Price et al., 2025).

 

Si bien el turismo favorece el crecimiento económico y el desarrollo, también genera efectos negativos (Mikayilov et al., 2019). En términos socioeconómicos contribuye al PIB, genera empleos (10% del PIB mundial y 10% de las fuentes de empleos) (WTTC, 2024), aumenta la base de ingresos, promueve el desarrollo de pequeñas y medianas empresas, de infraestructura y de intercambios culturales (Tulla y Jalloh, 2021). Sin embargo, también tiene impactos negativos como aumentar precios de materias primas, elevar el costo de vida, generar congestión vehicular y crear inestabilidad en los servicios en las comunidades receptoras (Tulla y Jalloh, 2021). Además, puede aumentar la delincuencia, ejercer presión sobre el uso de los recursos, especialmente los hídricos (Sadeghian, 2019) y ocasionar pérdida de identidad cultural y “mercantilización” de tradiciones (OMT, 2018), creando competencia y conflictos con los residentes locales (OMT, 2018; Sadeghian, 2019). Asimismo, el turismo impulsa la globalización de hábitos poco saludables vinculados a factores de mala salud y de bienestar (Rice, 2020). Cuando se produce un exceso de visitantes, influye negativamente en la calidad de vida percibida de los ciudadanos y/o en las experiencias de los visitantes (OMT, 2018; Padma et al., 2019).

 

En términos ambientales, aunque los impactos del turismo dependen del tipo y la escala de sus actividades (Tulla y Jalloh, 2021), suelen ser negativos y a su vez aumentan la vulnerabilidad de los destinos (OMT, 2018). El turismo contribuye al cambio climático (OMT, 2018) y al aumento de la contaminación del aire (Sadeghian, 2019; OMT, 2018), del agua (OMT, 2018; Sadeghian, 2019), del suelo (OMT, 2018) y del ruido (Sadeghian, 2019; OMT, 2018). También provoca mayor generación de residuos (OMT, 2018; Tulla y Jalloh, 2021), pérdida de hábitats naturales (Mikayilov et al., 2019; Sadeghian, 2019) o su alteración (OMT, 2018; Tulla y Jalloh, 2021), lo que a su vez afecta a la vida silvestre y puede conducir a la pérdida de biodiversidad (Sadeghian, 2019).

 

Dos enfoques novedosos con objetivos que convergen

Ante este panorama a finales de la década del 2000, nacen dos enfoques teórico-prácticos de manejo de recursos naturales, el turismo regenerativo (TR) (Bellato et al., 2023) y las soluciones basadas en la naturaleza (SbN) (Eisenberg y Polcher, 2019). Dos enfoques que plantean respuestas a desafíos sociales para conservar la naturaleza, como la mitigación y adaptación al cambio climático, la reducción del riesgo de desastres, el desarrollo económico y social, la salud humana, la seguridad alimentaria e hídrica y revertir la degradación ambiental y la pérdida de biodiversidad (Dredge, 2022; UICN, 2020). Por consiguiente, el objetivo de la presente nota es analizar los principios que guían a ambos enfoques, sus convergencias y discrepancias.

 

El TR es un enfoque que busca que los destinos turísticos generen impactos positivos, aumentando la capacidad regenerativa de las sociedades y los ecosistemas. Basado en una visión ecológica, integra conocimientos indígenas y científicos, y considera que los sistemas turísticos deben respetar los principios de la naturaleza (Bellato et al., 2023).

 

El TR se basa en principios ecológicos y regenerativos, y se distingue del turismo sostenible de enfoque más industrial. Mientras el turismo sostenible tiende a gestionar los impactos con medidas estándar para minimizar el daño, el TR impulsa la mejora del sistema local mediante la cocreación inclusiva y busca efectos netamente positivos. Aunque ambos modelos están orientados al bienestar de las generaciones futuras, el TR actúa dentro de sistemas vivos y tiene como meta la mejora integral (Bellato et al., 2023).

 

Por su parte, las SbN son acciones que se inspiran o copian a la naturaleza, para maximizar sus beneficios y abordar simultáneamente retos ambientales, sociales y económicos (Dumitru y Wendling, 2021), pero para tener éxito deben adaptarse a las condiciones locales (Kabisch et al., 2022).

 

Las SbN son un concepto paraguas que cubre muchas actividades centradas en las personas y basadas en ecosistemas (ej. infraestructura verde y azul, ingeniería ecológica), que aprovechan los servicios ecosistémicos y son más rentables y fáciles de mantener que la infraestructura gris (Eisenberg y Polcher, 2019).

 

El TR y las SbN comparten principios clave (Tabla 1). Ambos conciben a la naturaleza como un socio y no solo como un recurso, buscando activamente su regeneración y la mejora de las sociedades que dependen de ella. Sin embargo, cabe resaltar que ambos se enfocan en soluciones a daños ya causados.

 

Tabla 1. Principios comunes del turismo generativo y las soluciones basadas en la naturaleza

 

La diferencia fundamental encontrada entre los dos enfoques radica en su concepción del principio de restauración ecológica. Mientras que el TR se enfoca en mejorar la estructura y funciones de los ecosistemas, las SbN además abordan los procesos ecológicos (Tabla 1). De hecho, la restauración debe enfocarse en restablecer los procesos ecológicos para lograr que los ecosistemas sean autosostenibles (Palmer y Stewart, 2020). Como mencionan Hussain y Haley (2022), para adoptar un modelo de TR, se debe precisar cómo aplicar el concepto de regeneración tomado de las ciencias naturales. Esto es relevante, ya que la mentalidad regenerativa busca que todos los seres vivos puedan renovarse, basándose en una visión ecológica o de sistemas vivos (Dredge, 2022).

 

En las ciencias naturales la regeneración natural es la capacidad de los ecosistemas para renovarse con poca o ninguna intervención. Esta se puede lograr mediante la restauración ecológica o acciones para recuperar al máximo componentes, funciones y procesos de ecosistemas degradados, favoreciendo la biodiversidad y los servicios ecosistémicos (CONABIO, 2022).

 

Para poder entender cómo restaurar los ecosistemas bajo un enfoque regenerativo, se requiere entonces conocer cómo funcionan y los efectos que la intervención humana tiene cuando no se consideran los procesos ecológicos.

 

Funcionamiento de los ecosistemas

Los servicios ecosistémicos “son los beneficios que las personas obtienen de los ecosistemas” (MEA, 2003, p.57). Incluyen servicios de provisión (p. ej., alimentos y combustibles), regulatorios (p. ej., control de la contaminación del aire, gestión de aguas pluviales), culturales (p. ej., recreación y salud física y mental) y de apoyo (p. ej., hábitat de vida silvestre) (MEA, 2003).

 

En los ecosistemas la estructura se refiere a las características y organización de las características físicas y la biodiversidad que lo habita y su funcionamiento depende de los procesos o interacciones entre los componentes de la estructura (Tilman et al., 2014). En paisajes dominados por el ser humano las interacciones influyen significativamente en el funcionamiento de los ecosistemas y en los servicios ecosistémicos que prestan (Alberti, 2005). El desarrollo antrópico establece un sistema socioespacial artificial y dinámico, que no es autorregulable y que produce una acelerada simplificación de la estructura y funcionamiento de los sistemas naturales y se degrada el paisaje. Con ello, los hábitats naturales se fragmentan y aíslan, modificando la dinámica natural de los flujos y ciclos geoclimáticos, hidrológicos y ecológicos (procesos ecológicos), que no sólo transportan y distribuyen materiales y energía, sino que también son mecanismos de resiliencia que estabilizan las condiciones de todas las formas de vida, incluyendo la humana (Alberti, 2005).

 

Dado que el ser humano depende de los ecosistemas para obtener alimentos, agua y otros servicios ecosistémicos, las alteraciones en las condiciones ecológicas que resultan de las acciones humanas afectan en última instancia la salud y el bienestar humanos (Alberti, 2005). En síntesis, los paisajes antropizados dependen y son muy vulnerables a la dinámica y estabilidad de los ciclos naturales a los que está sujeto y por lo tanto a su grado de adaptación a las condiciones naturales del territorio en el que se desarrollan.

 

Debido a su importancia en el mantenimiento de los procesos ecológicos, el concepto de biodiversidad merece especial atención, especialmente porque que suele confundirse con la riqueza de especies. La biodiversidad es una función tanto del número de especies diferentes (riqueza) como de sus abundancias relativas (uniformidad de especies) (Paquette et al. 2022), y es específica del contexto (Kabisch et al., 2022). Una mayor cantidad de especies y equilibrio en sus abundancias incrementa la diversidad, mejora los servicios ecosistémicos, la resiliencia y disminuye plagas y enfermedades (Paquette et al. 2022). Sin embargo, mundialmente en zonas muy antropizadas pocas especies dominan sus áreas verdes, haciéndolas más vulnerables (Bourne y Conway, 2014).

 

Discusión y reflexiones

Derivado de lo antes expuesto, la clave para mantener la estructura y funcionamiento de los ecosistemas radica en no interrumpir los procesos ecológicos. En este sentido, el TR enfrenta el reto de convertir sus principios en acciones y las SbN ofrecen un marco para lograrlo ya que en su diseño consideran los procesos ecológicos (Boros, 2023).

 

Asimismo, tanto en el TR, como en las SbN, las soluciones que se suelen proponer se enfocan sólo en mitigar impactos ya ocurridos, aplicadas al final del proceso en lugar de prevenir el problema de origen (p. ej. restauración de ecosistemas o reforestaciones) (Price et al., 2025). Un tipo de SbN que se puede considerar para prevenir daños a los ciclos de la naturaleza, pero que tiene posibilidades de realizarse después, es la conservación o creación de infraestructura verde-azul. La infraestructura verde“es una red planificada de áreas naturales y seminaturales, diseñada para ofrecer servicios ecosistémicos en zonas rurales y urbanas, e incluye también espacios azules relacionados con ecosistemas acuáticos” (European Commission, 2013, p. 3).

 

En el caso del TR, al construir establecimientos turísticos, se suele eliminar la vegetación y alterar los ciclos naturales y después volver a reforestar, lo que genera gastos innecesarios. En lugar de esto, es preferible conservar con infraestructura verde-azul. Cuando ya están construidos, se requiere restaurar los procesos ecológicos dañados, restableciendo la conectividad del agua y de fragmentos forestados con plantas nativas, pero considerando a la biodiversidad en términos de riqueza de especies y de sus abundancias relativas. También se puede usar la renaturalización que busca disminuir el mantenimiento y fomentar la sucesión natural y la biodiversidad (Jin et al., 2024), permitiendo que las plantas crezcan de forma natural. La renaturalización puede ser pasiva o requerir algún manejo inicial que facilite el desarrollo de los procesos ecológicos que requieran recuperarse (Pettorelli et al., 2022).

 

En conclusión, ambos enfoques buscan soluciones inspiradas en la naturaleza. Sin embargo, el TR no profundiza en la importancia de prevenir la interrupción de los procesos ecológicos.

 

En ambos casos se suele perpetuar la lógica habitual de restaurar los daños ya ocasionados, en vez de evitar que ocurran. Por ello, es fundamental un cambio de perspectiva que considere el funcionamiento de la naturaleza, la biodiversidad que lo sustenta y que contemple como principio no solo la restauración activa, sino también la conservación preventiva. Prevenir el daño o conservar generalmente resultará más económico que restaurar ecosistemas (Mirzabaev y Wuepper (2023).

 

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