DESIGUALDAD TERRITORIAL EN LA PRODUCCIÓN ACADÉMICA SOBRE EL PROGRAMA PUEBLOS MÁGICOS EN MÉXICO
Resumen
El Programa Pueblos Mágicos ha sido ampliamente estudiado y ha generado una producción académica creciente en las últimas dos décadas. En el presente artículo se tiene por objetivo analizar la distribución territorial de los estudios empíricos vinculados con este programa, con el fin de identificar patrones de concentración y vacíos en la producción académica por medio de una revisión sistemática de la literatura publicada entre 2001 y 2024 con una muestra de 182 estudios, los cuales analizan 294 localidades con esta distinción. Los resultados muestran una distribución desigual donde existe una alta concentración en algunos estados y regiones, así como una presencia limitada o nula en otros, se concluye que esta producción es territorialmente selectiva, aportando elementos para el fortalecimiento de esta política pública.
Palabras clave: Programa Pueblos Mágicos, turismo, desigualdad territorial, producción científica, revisión sistemática.
TERRITORIAL INEQUALITY IN ACADEMIC PRODUCTION ON THE MAGIC TOWNS PROGRAM IN
Abstract
The Magic Towns Program has been widely studied and has generated a growing body of academic literature over the past two decades. This study aims to analyze the territorial distribution of empirical studies related to the program to identify patterns of concentration and gaps in academic production. A systematic review of the literature published between 2001 and 2024 was conducted, comprising a sample of 182 studies analyzing 294 localities designated as Magic Towns. The results reveal an uneven distribution, with a high concentration of studies in certain states and regions and limited or no presence in others. It is concluded that this academic production is territorially selective, providing evidence that can contribute to strengthening this public policy.
Keywords: Magic Towns Program, tourism, territorial inequality, academic production, systematic review.
1. Introducción
En las últimas décadas el turismo se ha consolidado como una de las principales estrategias de desarrollo territorial en diversos países particularmente en contextos donde se busca diversificar economías locales y poner en valor el patrimonio cultural. En México, se implementó en 2001 el Programa Pueblos Mágicos, el cual ha logrado posicionarse a lo largo de estos años como una de las políticas públicas más emblemáticas sobre turismo, su importancia ha sido atribuida por el valor que se les da a las comunidades con atributos simbólicos, históricos y culturales.
En las últimas dos décadas, el Programa Pueblos Mágicos ha tenido un interés académico creciente debido a su relevancia como política pública de turismo, lo que ha dado lugar a una amplia producción científica que aborda distintos aspectos relacionados con su implementación, sus impactos, el desarrollo local y las dinámicas territoriales. Sin embargo, pese al número creciente de investigaciones, se tiene una interrogante fundamental: ¿cómo se distribuye territorialmente este conocimiento? Es decir, ¿qué entidades y regiones han concentrado las investigaciones académicas y cuáles han permanecido al margen de la investigación?
Desde la perspectiva territorial la producción científica no puede entenderse como un proceso neutro ni homogéneo, sino como una práctica social que se configura en función de múltiples factores institucionales y estructurales (Bourdieu, 2004), en este sentido, las dinámicas del campo científico pueden expresarse territorialmente, en la medida en que ciertos espacios concentran mayores capacidades académicas y se consolidan como referentes en la producción de conocimiento. En el ámbito del turismo, estas dinámicas pueden vincularse con flujos turísticos desiguales, con la accesibilidad de los territorios y las condiciones de desarrollo de los destinos, aspectos que son condicionados por factores económicos, políticos y de planificación (Hall, 2008). En este sentido, analizar la distribución espacial del conocimiento permite identificar posibles sesgos en la producción académica del fenómeno turístico.
A pesar de la relevancia del Programa Pueblos Mágicos y del volumen de estudios existentes, son limitadas las investigaciones que han abordado de manera sistemática la dimensión territorial de la producción académica vinculada con este programa. En este contexto, el presente trabajo tiene como objetivo analizar la distribución territorial de los estudios empíricos vinculados con el Programa Pueblos Mágicos, con el fin de identificar patrones de concentración y vacíos en la producción académica a nivel estatal y regional. Para ello, se realizó una revisión sistemática de literatura que abarca el periodo 2001–2024, a partir de la cual se construyeron indicadores territoriales para examinar la producción académica a distintas escalas de análisis.
El estudio se sustenta metodológicamente bajo un enfoque cuantitativo con alcance descriptivo, se basa en la sistematización de información proveniente de artículos científicos, lo que permite identificar patrones de concentración, cobertura y distribución territorial del conocimiento científico. El análisis se organiza en cuatro niveles: un panorama general de la muestra, la distribución por entidad federativa, la cobertura territorial estatal y la organización regional de los estudios.
La aportación de esta investigación radica en ofrecer una lectura integral sobre la configuración territorial de la producción académica en torno al Programa Pueblos Mágicos, evidenciando desigualdades en la atención científica y aportando elementos para la construcción de agendas de investigación más equilibradas. De esta manera, el presente trabajo contribuye a ampliar la comprensión del Programa Pueblos Mágicos desde la forma en que el territorio es representado y analizado en la literatura científica.
2. Encuadre teórico
2.1. Territorio, desigualdad territorial y turismo
El territorio ha dejado de ser concebido únicamente como un espacio físico delimitado geográficamente, para entenderse como una realidad construida que articula dimensiones sociales, físicas, económicas y culturales. En su sentido más amplio, se entiende como una construcción social que emerge de las relaciones entre los sujetos y el espacio que habitan, mediadas por la organización, el poder y la identidad. Por ende, ha sido objeto de estudio en múltiples disciplinas, cada una aportando una perspectiva que enriquece su comprensión.
De acuerdo con Llanos-Hernández (2010): “el territorio constituye un concepto teórico y un objeto empírico que puede ser analizado desde la perspectiva interdisciplinaria” (p. 219), dado que posibilita el acercamiento a las diversas realidades del mundo social y adquiere nuevos contenidos en el contexto global. Por su parte, Maffini y Maldonado (2019) afirman que “se concibe al territorio como sinónimo de la espacialidad humana, definiéndose en función de las relaciones sociales y del contexto geohistórico en el que está inserto” (p. 65). Desde la geografía crítica latinoamericana, Haesbaert (2011) plantea que el territorio debe entenderse desde una perspectiva multiescalar, donde espacio, lugar, región y paisaje se articulan en función de las prácticas sociales, económicas y políticas que configuran su organización.
Estas aproximaciones permiten comprender que el territorio trasciende su dimensión física para constituirse en una categoría analítica que integra procesos sociales, económicos, políticos y culturales. Desde esta perspectiva, el territorio constituye una categoría analítica para estudiar no sólo la localización de los fenómenos turísticos, sino también la forma en que el conocimiento sobre dichos fenómenos se distribuye espacialmente. En consecuencia, el análisis territorial de la producción científica permite identificar patrones de concentración y vacíos de investigación que contribuyen a comprender cómo se configura el conocimiento disponible sobre un determinado objeto de estudio.
En el ámbito del turismo, el territorio adquiere un papel central, ya que no es únicamente el espacio donde se desarrollan las actividades turísticas, sino que además es un elemento que estructura y transforma las dinámicas socioespaciales en los destinos. Como plantea Moscoso (2021), el territorio turístico se constituye a partir de la articulación entre actores, espacios, apropiaciones y procesos sociales. En esta misma línea, Espinoza et al. (2022) señalan que el turismo participa en la transformación y gestión del territorio a través de procesos de planificación y de la participación de diversos actores, lo que incide en la organización y desarrollo de los espacios turísticos.
En este contexto, el territorio también constituye un factor asociado a la generación de desigualdades. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, s.f.) señala que el territorio representa un eje fundamental de la matriz de la desigualdad social, ya que las oportunidades de desarrollo y el ejercicio de los derechos no se distribuyen de manera homogénea entre los distintos espacios. En ese sentido, de acuerdo con George (1983, citado en Aché, 2013) la desigualdad territorial puede entenderse como las disparidades en la distribución de recursos escasos entre los territorios, mientras que Nicolini (2013) sostiene que dichas desigualdades responden a procesos estructurales asociadas al desarrollo y organización de actividades en el territorio.
No es la excepción en el ámbito del turismo, ya que la dinámica continua de expansión y diversificación que experimenta está vinculada a procesos de producción y valorización del territorio, que se sustentan en la mercantilización de los recursos naturales, mediante la promoción de distintas modalidades de turismo (Maffini y Maldonado, 2019). Además, la actividad turística produce efectos en la reproducción de desigualdades, incluyendo la territorial, formando desigualdades en la producción relacionadas con los ingresos generados por el sector (Soto y Arzate, 2025).
Las desigualdades territoriales presentan un carácter estructural y se manifiestan en diferencias persistentes en el desarrollo socioeconómico, el acceso a servicios básicos, la vivienda y la calidad de vida entre distintas localidades y regiones (CEPAL, s.f.). Desde esta perspectiva, el territorio no sólo constituye el espacio donde se desarrollan los procesos sociales y económicos, sino también el contexto en el que se produce y distribuye el conocimiento científico, aspecto relevante para comprender la desigualdad territorial en esta investigación sobre el Programa Pueblos Mágicos.
2.2. Producción científica y dimensión territorial del conocimiento
La concentración de la atención científica en determinados territorios puede comprenderse a partir de las dinámicas relacionadas con la producción del conocimiento, si bien la investigación científica responde a procesos académicos, institucionales y sociales, sus resultados también presentan una expresión territorial que se hace evidente mediante la selección recurrente de ciertos espacios como objeto de estudio, mientras otros permanecen escasamente representados en la literatura. De tal manera, analizar la distribución territorial de la producción científica permite reconocer que el conocimiento no solo se produce, sino que también se configura espacialmente.
Desde esta perspectiva, la teoría del campo científico de Bourdieu (2004) constituye un referente pertinente para comprender la producción del conocimiento científico, pues el autor plantea que la ciencia se comprende como un campo social en el que los actores compiten por distintos tipos de capital, como el capital científico, lo que influye en la definición de los problemas de investigación, en los criterios de legitimidad del conocimiento y las jerarquías internas del propio campo. En consecuencia, la producción científica refleja las condiciones sociales e institucionales en las que se genera, favoreciendo la consolidación de ciertos temas, enfoques o ámbitos de investigación como prioritarios, mientras otros permanecen subrepresentados en la literatura.
En México, la producción científica se desarrolla predominantemente en las instituciones públicas y centros de investigación, siendo promovida en gran medida por el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores. De Moya-Anegón (2019) señala que el país ha mostrado una creciente capacidad para generar conocimiento científico en respuesta a las políticas públicas en materia de ciencia y tecnología. Este contexto permite reconocer la importancia de las capacidades institucionales para el desarrollo de la actividad científica. Desde la perspectiva del presente estudio, estas capacidades constituyen un elemento que puede contribuir a comprender por qué la producción científica presenta diferencias en su distribución territorial.
Moreno et al. (2020) señalan que el desarrollo de la investigación turística ha hecho posible la divulgación de conocimientos de este objeto de estudio a partir de dos enfoques principalmente: la económico-céntrica, que se esfuerza por explicar los riesgos y disfuncionalidades del sistema, y la científica, que intenta esclarecer el hecho turístico desde diversas perspectivas; aunque ambos enfoques se complementan y coinciden para la producción de conocimiento científico de la disciplina.
Diversos estudios sobre la producción científica del turismo han evidenciado la existencia de patrones de concentración y vacíos de investigación; de igual forma, se han identificado temas, espacios y objetos de estudio que reciben mayor atención académica que otros (Cabrera et al., 2025). Estos antecedentes permiten ubicar el presente estudio dentro de una línea de investigación orientada a comprender la producción científica en turismo, en específico la distribución territorial en relación con el Programa Pueblos Mágicos.
En este contexto, analizar la distribución territorial de la producción académica sobre el turismo implica reconocer que el conocimiento se construye a partir de dinámicas espaciales selectivas, en las que intervienen diversos factores. Así, el estudio del Programa Pueblos Mágicos permite comprender las transformaciones territoriales asociadas al turismo, así como también problematizar la forma en que dicho conocimiento se configura territorialmente. En consecuencia, la concentración de estudios, la cobertura territorial y la distribución regional constituyen indicadores descriptivos pertinentes para analizar la configuración espacial de la producción científica, al permitir identificar patrones de concentración y vacíos territoriales del conocimiento.
3. Métodos
Esta investigación adopta un enfoque cuantitativo con alcance descriptivo, basado en una revisión sistemática de la literatura científica de estudios empíricos vinculados con el Programa Pueblos Mágicos. Los criterios de inclusión establecidos fueron los siguientes: 1) Investigaciones empíricas publicadas en revistas científicas indexadas en bases de datos académicas incluyendo Scopus, Web of Science, Redalyc, SciELO, DOAJ, Dialnet, EBSCO y ScienceDirect; 2) Periodo de análisis comprendido de 2001, año en que inició el programa, hasta 2024; 3) Investigaciones primarias con evidencia de trabajo de campo (entrevistas, encuestas, observación, entre otras), así como investigaciones secundarias que utilizan de manera sustantiva información empírica como base para el análisis.
También se estableció como criterio que: 4) Los estudios se desarrollaran en una o varias localidades con la denominación de Pueblo Mágico, en los que el turismo constituyera el fenómeno principal o una dimensión sustantiva del análisis; y 5) la referencia a Pueblo Mágico, Pueblos Mágicos, Magic Town o Magic Towns estuviera presente en el título, resumen, palabras clave u objetivo de la investigación. Se excluyeron trabajos teóricos, revisiones bibliográficas, capítulos de libro, ponencias y literatura no sometida a revisión por pares.
El proceso de selección se desarrolló en tres etapas, en una primera etapa se identificaron 1,066 documentos, a los cuales se aplicaron los criterios de inclusión y exclusión, lo que permitió seleccionar 482 documentos. En una segunda etapa, se eliminaron los registros duplicados derivados de la presencia de un mismo artículo en más de una base de datos, obteniéndose una muestra de 197 estudios empíricos. En una tercera etapa, se identificaron 15 estudios de alcance nacional que no fueron considerados, debido a que su análisis se orientó al Programa Pueblos Mágicos en su conjunto y las localidades incluidas no constituyeron unidades territoriales sustantivas de estudio. En este sentido, la muestra quedó conformada por 182 estudios empíricos que en conjunto analizan 294 localidades con la denominación de Pueblo Mágico.
Para atender el objetivo de la presente investigación, se definieron tres indicadores territoriales que permitieron examinar la distribución espacial del conocimiento, entre ellos: a) Número de estudios por entidad federativa, como indicador de concentración territorial de la producción científica; b) Cobertura territorial estatal, calculada como la proporción de localidades estudiadas respecto al total de Pueblos Mágicos existentes en cada estado; y c) Distribución por regiones turísticas definidas por la Secretaría de Turismo (SECTUR, 2019).
4. Resultados
4.1. Panorama general de la muestra analizada
La presente investigación se apoya en una revisión sistemática que incluye 182 estudios publicados entre 2001 y 2024, en revistas científicas que abordan el Programa Pueblos Mágicos de México. Esta muestra corresponde a documentos seleccionados tras aplicar los criterios de inclusión definidos, lo cual permite ofrecer una lectura crítica del conocimiento académico producido con enfoque territorial, se analizan las entidades federativas, la cobertura territorial y las regiones que han recibido mayor atención científica, así como aquellas que han sido invisibilizadas.
Uno de los principales hallazgos que permite delinear el alcance territorial de los estudios es el volumen de localidades incorporadas por los artículos. Se registra un total de 294, analizadas en los 182 estudios; esta cifra corresponde a la suma de las localidades abordadas en cada artículo, considerando que un mismo estudio puede incluir más de una localidad (ver Tabla 1). Si bien podría asumirse una amplitud territorial, el análisis detallado muestra que muchos Pueblos Mágicos han sido estudiados una sola vez y otro número importante no ha sido estudiado, mientras que unos pocos concentran una proporción significativa de las investigaciones. El promedio de localidades analizadas por artículo es de 1.62 Pueblos Mágicos, lo cual revela una prevalencia de estudios de caso único.
Tabla 1. Número de Artículos y localidades estudiadas

Fuente: Elaboración propia.
En detalle, 145 estudios (79.7%) analizan un solo Pueblo Mágico, lo que corresponde a 145 localidades analizadas (49.3% del total registrado) (véase Tabla 2). Por su parte, 15 artículos (8.2%) estudian dos Pueblos Mágicos, que en conjunto suman 30 localidades (10.2%). Los 22 estudios restantes (12.1%) analizan entre 3 y 9 Pueblos Mágicos y concentran 119 localidades (40.5%), en conjunto, los 37 artículos que estudian más de una localidad reúnen 149 registros, equivalentes al 50.7% del total de localidades analizadas.
Tabla 2. Pueblos Mágicos estudiados en los artículos

Fuente: Elaboración propia.
4.2. Análisis de los estudios por estado
El análisis de la distribución de los estudios por entidad federativa muestra que 29 de las 32 entidades del país registran al menos un Pueblo Mágico estudiado, lo que representa una distribución territorial amplia, pero no completa (ver Figura 1); en los datos se puede observar una marcada concentración territorial en un reducido grupo de estados. Estado de México encabeza la lista con 38 estudios, seguido de Puebla (36), Jalisco (33) y Michoacán (33); estas cuatro entidades concentran el 47.6% de la producción empírica identificada.
Figura 1. Estudios realizados por estado en la muestra

Fuente: Elaboración propia.
En los estados con concentración intermedia se ubican Baja California Sur con 18 estudios, Veracruz (16), Guanajuato (15), Sinaloa (13), Tabasco (12), Hidalgo (9), Morelos (8), Oaxaca (7), Nayarit (6), y Yucatán (6), este número de apariciones se considera aún importante, aunque menor en comparación con el primer grupo analizado. Los estados que presentan una concentración baja son Chiapas, Colima y Sonora (5 estudios cada uno); Aguascalientes, San Luis Potosí, Tlaxcala y Zacatecas (4); Baja California y Quintana Roo (3), y Guerrero (2).
Por último, los resultados muestran visibilidad casi nula o inexistente en varios estados. Campeche, Coahuila, Nuevo León, Querétaro y Tamaulipas (con un estudio cada uno). Más crítico aún es el caso de Chihuahua y Durango, que no cuentan con ningún estudio registrado, lo cual representa una ausencia total de visibilidad académica sobre los destinos turísticos con esta denominación en dichos territorios. Esta ausencia resulta particularmente relevante si se considera que ambas entidades cuentan con cinco y dos Pueblos Mágicos, respectivamente.
El análisis evidencia una gran disparidad sobre las investigaciones de esta muestra; unos pocos estados concentran la mayor parte de la atención académica, mientras que varios permanecen casi invisibles en la literatura científica. La Figura 2 sintetiza las cuatro categorías de concentración territorial: alta, intermedia, baja y casi nula o inexistente; en ella, se puede visualizar con claridad el contraste entre los polos de producción académica y las áreas que permanecen desatendidas.
Figura 2. Concentración territorial de estudios empíricos por estado y categoría

Fuente: Ver interior figura 2.
4.3. Cobertura territorial estatal de los estudios analizados
Uno de los principales aportes de esta revisión sistemática con enfoque territorial es identificar cuán amplia o limitada ha sido la atención académica a los Pueblos Mágicos según su distribución estatal. En este trabajo, la cobertura territorial estatal se entiende como la proporción de Pueblos Mágicos de cada entidad federativa que han sido objeto de al menos un estudio empírico, en relación con el total de localidades reconocidas con esta denominación en dicho estado. Este indicador permite revelar disparidades en la distribución del conocimiento científico, distinguiendo entre entidades con alta visibilidad académica (donde varios de sus Pueblos Mágicos han sido analizados) y aquellas con cobertura baja o nula, a pesar de contar con un número considerable de localidades dentro del programa. La tabla 3 muestra, para cada estado, el número de Pueblos Mágicos reconocidos, el número de estudios de la muestra, y el valor de la cobertura territorial resultante.
Tabla 3. Número de Pueblos Mágicos y estudios de la muestra, por estado

Fuente: Elaboración propia.
Entre los estados con mayor cobertura territorial destacan Baja California Sur (18 estudios, 3 Pueblos Mágicos, 6 cobertura territorial), Colima (5 estudios, un Pueblo Mágico, 5 cobertura territorial), Tabasco (12 estudios, 3 Pueblos Mágicos, 4 cobertura territorial) y Michoacán (33 estudios, 10 Pueblos Mágicos, 3.3 cobertura territorial), estos estados pasan a ocupar los primeros cuatro lugares en cobertura territorial, después de ocupar los lugares 5, 16, 9 y 4 respectivamente en términos absolutos. Destaca también Baja California, que con solo 3 estudios y un Pueblo Mágico alcanza una cobertura territorial de 3, pasando del lugar 22 en términos absolutos al sexto lugar en cobertura territorial.
En contraste, estados con alta producción en cifras absolutas como Estado de México que lidera con 38 estudios y cuenta con 12 Pueblos Mágicos, alcanza una cobertura territorial de 3.2, Puebla (36 estudios, 12 Pueblos Mágicos, 3 cobertura territorial), y Jalisco (33 estudios, 12 Pueblos Mágicos, 2.8 cobertura territorial), pasan de ocupar los primeros tres lugares en términos absolutos a ocupar los lugares 5, 7 y 8 respectivamente en términos de cobertura territorial.
En un nivel intermedio, se encuentran estados como Sinaloa (13 estudios, 5 Pueblos Mágicos, 2.6 de cobertura territorial), Guanajuato (15 estudios, 6 Pueblos Mágicos, 2.5 de cobertura territorial), Morelos (8 estudios, 4 Pueblos Mágicos, 2 de cobertura territorial), y Veracruz (16 estudios, 8 Pueblos Mágicos, 2 de cobertura territorial). En estos casos la cobertura territorial no alcanza la concentración observada en la categoría anterior, pero se aproxima al promedio general de 1.7 estudios por localidad.
Por debajo de este nivel se encuentran estados con cobertura baja, entre ellos: Sonora (5 estudios, 4 Pueblos Mágicos, 1.3 de cobertura territorial), Tlaxcala (4 estudios, 3 Pueblos Mágicos, 1.3 de cobertura territorial), Oaxaca (7 estudios, 6 Pueblos Mágicos, 1.2 de cobertura territorial), Aguascalientes (4 estudios, 4 Pueblos Mágicos, 1 de cobertura territorial) e Hidalgo (9 estudios, 9 Pueblos Mágicos, 1 de cobertura territorial), estos resultados muestran una cobertura inferior al promedio general.
Finalmente, en el nivel más bajo se ubican los estados con cobertura casi nula o inexistente, esta categoría incluye 14 entidades, las cuales no alcanzan la cobertura de uno, con coberturas que van de 0.9 a cero, estos estados cuentan con entre nueve y dos localidades designadas como Pueblos Mágicos por estado. En este grupo Chihuahua y Durango destacan por su ausencia total en los estudios empíricos analizados, a pesar de contar con 5 y 2 Pueblos Mágicos respectivamente, lo que evidencia una cobertura territorial nula. También se destacan Nayarit y Yucatán, donde en el apartado anterior en términos de publicaciones absolutas, se asignaron a la categoría de concentración intermedia, a pesar de contar con 6 estudios cada uno, no alcanzan la cobertura territorial de 1, pues cuentan con 9 y 7 Pueblos Mágicos respectivamente.
4.4. Análisis de los estudios por regiones
Con el fin de profundizar en la dimensión territorial del conocimiento académico sobre el Programa Pueblos Mágicos, se realizó un análisis por regiones del país, lo que permite observar con mayor claridad los contrastes en la distribución de la producción académica. Para ello, se consideraron las ocho zonas geográficas establecidas por la Secretaría de Turismo (SECTUR, 2019) para fortalecer destinos: Mar de Cortés, Centro-Norte y Occidente, Norte-Centro, Centro, Noreste, Golfo, Península de Yucatán y Pacífico Sur. La información sintetizada en la Figura 3 muestra el número de Pueblos Mágicos reconocidos en cada región, así como los estudios empíricos identificados en la muestra.
Figura 3. Pueblos Mágicos y estudios empíricos identificados por región geográfica

Fuente: Ver interior figura 3.
En primer lugar, la zona Centro-Norte y Occidente registra 104 estudios para 55 Pueblos Mágicos, estados como Jalisco (33 estudios, 12 Pueblos Mágicos) y Michoacán (33 estudios, 10 Pueblos Mágicos) concentran una proporción importante de los estudios de esta región, convirtiéndola en el polo de investigación más relevante. Le sigue la zona Centro, con 98 estudios para cincuenta Pueblos Mágicos, donde destacan Estado de México (38 estudios) y Puebla (36 estudios) que funcionan como principales focos de producción académica, estas dos regiones, que juntas reúnen el 59% de los Pueblos Mágicos del país, concentran el 69% de los estudios analizados.
En contraste, la zona Mar de Cortés presenta un perfil distinto: con 39 estudios para 13 Pueblos Mágicos, destaca por casos como Baja California Sur (18 estudios, 3 Pueblos Mágicos) y Sinaloa (13 estudios, 5 Pueblos Mágicos), lo que eleva proporcionalmente la atención sobre localidades puntuales de la región. Algo similar ocurre con la zona Golfo, que con solo 11 Pueblos Mágicos alcanza 28 estudios distribuidos entre Veracruz (16 estudios, 8 Pueblos Mágicos) y Tabasco (12 estudios, 3 Pueblos Mágicos), estas dos regiones, que juntas reúnen el 14% de los Pueblos Mágicos del país, concentran el 23% de los estudios analizados.
En un siguiente nivel se encuentra la Península de Yucatán, con 10 estudios para 14 Pueblos Mágicos, aunque los estados de Yucatán y Quintana Roo cuentan con destinos de alta visibilidad turística, la investigación empírica registrada es limitada en comparación con su importancia dentro del mercado turístico nacional e internacional. Por su parte, el Pacífico Sur registra 12 estudios para 12 Pueblos Mágicos, concentrados en Oaxaca (7 estudios) y Chiapas (5 estudios), estas dos regiones, juntas reúnen el 15% de los Pueblos Mágicos del país, concentran el 7.5% de los estudios analizados.
Finalmente, las regiones con menor presencia en la producción académica son la Noreste y la Norte-Centro, en conjunto, estas dos zonas agrupan 22 Pueblos Mágicos, pero solo contabilizan 3 estudios. La ausencia de investigaciones en Chihuahua (5 Pueblos Mágicos) y Durango (2 Pueblos Mágicos), así como la baja atención en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas (con apenas un estudio cada uno), reflejan la invisibilidad académica de amplias áreas del norte del país dentro de la literatura sobre Pueblos Mágicos, estas dos regiones juntas reúnen el 12% de los Pueblos Mágicos del país, concentran apenas el 1% de los estudios analizados.
En síntesis, la distribución regional confirma la existencia de fuertes asimetrías en la atención académica al Programa Pueblos Mágicos (ver figura 4), mientras las zonas Centro-Norte y Occidente y Centro concentran la mayoría de los estudios, regiones con gran extensión territorial y relevancia turística, como el Noreste y el Norte-Centro, permanecen prácticamente invisibles.
Figura 4. Pueblos Mágicos y estudios empíricos por región geográfica

Fuente: Elaboración propia.
5. Discusión
5.1. Concentración, selectividad y cobertura desigual del conocimiento
Los resultados de este estudio evidencian que la producción científica sobre el Programa Pueblos Mágicos presenta una distribución desigual, en relación con las localidades incorporadas al programa. Los hallazgos muestran una reiterada atención a un número reducido de localidades, mientras que una proporción importante se encuentra escasamente representada o ausente en la literatura. Lo anterior, permite identificar que existen factores de selectividad en la generación del conocimiento, en el que ciertos territorios tienen un mayor peso que otros.
En este contexto, el predominio de estudios de caso único refleja una orientación metodológica centrada en el análisis de contextos específicos, lo que permite una notable profundidad en el estudio de determinados destinos. Esta orientación resulta coherente con la naturaleza del turismo, que depende de las condiciones específicas de cada contexto (Hall, 2008). Si bien este tipo de aproximaciones permite generar conocimiento detallado sobre realidades particulares, también puede contribuir a cierta fragmentación de conocimiento al dificultar la construcción de marcos comparativos más amplios.
De manera complementaria, la presencia de estudios que abordan múltiples localidades indica un interés por desarrollar perspectivas comparativas y regionales. Este tipo de enfoque ha sido utilizado en la investigación turística para evidenciar que los impactos del turismo no son homogéneos, sino que varían entre territorios (Rodríguez Muñoz et al., 2017). No obstante, estos resultados representan una proporción menor dentro del conjunto analizado, lo que sugiere que el campo aún se encuentra dominado por enfoques localizados.
Estos resultados evidencian que la producción académica sobre los Pueblos Mágicos se caracteriza por una dinámica dual: por un lado, la generación de conocimiento en un número reducido de casos y, por otro la limitada cobertura de una proporción significativa de localidades, este último comportamiento es consistente con lo señalado en estudios sobre turismo, donde la visibilidad de los destinos y su posicionamiento dentro del sistema turístico generan jerarquías entre los lugares (Urry, 2002), lo que puede incidir en la atención que reciben y, de manera indirecta, en su selección como objeto de estudio. En este sentido, los resultados de esta investigación revelan que tienden a favorecerse localidades con mayor posicionamiento turístico o mejores condiciones de accesibilidad, mientras otras permanecen al margen de la investigación.
Esta selectividad tiene implicaciones relevantes para la comprensión del Programa Pueblos Mágicos: si el conocimiento científico se concentra en un conjunto reducido de casos, las interpretaciones disponibles sobre el funcionamiento, los alcances o los efectos del programa pueden construirse a partir de experiencias territoriales que no necesariamente representan la diversidad de contextos existentes en el país. En consecuencia, los vacíos identificados constituyen, además de una ausencia de estudios, también una limitación para una comprensión más equilibrada e integral de esta política pública desde una perspectiva territorial.
5.2. Desigualdad territorial a nivel estatal
A nivel estatal, se observa una marcada concentración de la producción académica sobre Pueblos Mágicos en un número reducido de entidades federativas, lo anterior contrasta con la presencia limitada o inexistente de estudios en otras entidades. Estos resultados permiten afirmar que existe una distribución territorial desigual del conocimiento sobre el Programa Pueblos Mágicos.
Esta concentración puede interpretarse a partir de las condiciones en las que se desarrolla la actividad científica, puesto que la producción académica depende de factores como la disponibilidad de recursos, el apoyo institucional y las condiciones de trabajo de los investigadores (López-Leyva et al., 2018), en este sentido, los resultados sugieren que esta amplia presencia de ciertos estados en la literatura podría estar asociada a la concentración de estas capacidades. Esta interpretación también es consistente con la teoría del campo científico de Bourdieu (2004), desde la cual la producción del conocimiento se encuentra condicionada por las posiciones que ocupan los actores e instituciones dentro del campo científico, favoreciendo la consolidación de determinados objetos de investigación mientras otros permanecen escasamente representados.
Por otro lado, la distribución observada sugiere que la investigación turística tiende a concentrarse en determinados contextos y ámbitos de investigación, generando patrones de concentración y fragmentación en la producción académica, como es evidenciado en estudios bibliométricos del turismo en México (Cabrera et al., 2025). En este sentido, la reiterada presencia de ciertos estados en la literatura puede estar asociada no solo a su relevancia dentro del programa, sino también a su mayor exposición dentro del sistema turístico nacional.
En contraste, la baja presencia o ausencia de estudios en entidades como Chihuahua y Durango evidencia la existencia de vacíos territoriales en la producción académica, esta situación limita la posibilidad de contar con una comprensión integral del programa a escala nacional, al dejar fuera del análisis contextos que podrían presentar dinámicas diferenciadas. Estas limitaciones se inscriben en vacíos más amplios en la producción del conocimiento, los cuales han sido señalados en la literatura como un problema recurrente en el estudio del turismo (Murray y Martínez-Caldentey, 2020).
Desde esta perspectiva, la concentración estatal identificada representa una limitación para la construcción de conocimiento acumulativo sobre el Programa Pueblos Mágicos, ya que, al generarse evidencia científica en un conjunto reducido de entidades, aumenta el riesgo de que las interpretaciones sobre los alcances, impactos o desafíos del programa se fundamenten en contextos específicos, dificultando la incorporación de realidades territoriales menos estudiadas.
5.3. Cobertura territorial y vacíos en la investigación
Los resultados muestran que la distribución de la producción académica sobre los Pueblos Mágicos no es proporcional al número de localidades reconocidas en cada entidad federativa. Por el contrario, se observa que estados con un número reducido de Pueblos Mágicos presentan niveles altos de cobertura territorial, mientras que entidades con un mayor número de localidades registran coberturas más bajas, este comportamiento permite identificar diferencias en la intensidad con la que se ha investigado cada territorio.
En este contexto, la cobertura territorial constituye un indicador complementario al número absoluto de estudios, ya que permite poner en perspectiva la aparente concentración en ciertas entidades a diferencia de un análisis basado únicamente en la cantidad de publicaciones, este indicador permite identificar el grado en que los distintos Pueblos Mágicos de cada estado han sido incorporados a la investigación científica.
En este sentido, los resultados evidencian que una elevada producción académica no necesariamente se traduce en una atención equilibrada entre las localidades que integran el programa; algunos estados concentran un número importante de investigaciones, sin embargo, esa producción se encuentra focalizada en un conjunto limitado de localidades, mientras otros Pueblos Mágicos del mismo estado permanecen escasamente estudiados. Lo anterior coincide con Bourdieu (2004) quien señala que la producción científica tiende a concentrarse en algunos ámbitos de investigación en función de las dinámicas propias del campo científico, en el ámbito turístico Hall (2008) señala que las características de ciertos destinos favorecen su selección como objetos de estudios, contribuyendo a la reiteración de algunos casos y a la limitada atención de otros.
Asimismo, la identificación de estados con coberturas territoriales bajas o nulas pone de manifiesto la existencia de vacíos en la producción académica, particularmente en entidades donde, a pesar de contar con varios Pueblos Mágicos, no se registran estudios en la muestra analizada, esta situación limita la posibilidad de comprender la diversidad territorial del programa, al concentrar el conocimiento en un número reducido de contextos, este tipo de limitaciones ha sido señalado en la literatura turística, donde se reconoce que el conocimiento generado es parcial y fragmentado, lo que restringe la comprensión integral del fenómeno (Tribe, 2006).
Uno de los principales aportes de este estudio consiste en incorporar la cobertura territorial como un criterio de análisis de la producción científica, este indicador permite trascender la idea basada exclusivamente en el número de publicaciones y aporta una visión más precisa sobre la distribución del conocimiento en el territorio, en este sentido, se propone la cobertura territorial como una herramienta útil para futuras investigaciones interesadas en evaluar la representatividad territorial del conocimiento científico sobre políticas públicas, programas y destinos turísticos.
5.4. Configuración regional del conocimiento
El análisis regional realizado en esta investigación permite ampliar la comprensión de la distribución territorial del conocimiento científico sobre el Programa Pueblos Mágicos al incorporar esta escala de análisis, los resultados muestran que la producción académica presenta patrones claros de concentración y dispersión entre las diferentes regiones del país, evidenciando que la desigualdad territorial no se limita a entidades específicas, sino que también configura espacios regionales.
Las regiones Centro-Norte y Occidente, y Centro, concentran la mayor parte de la producción académica analizada en esta investigación, lo anterior, no solo refleja el elevado número de Pueblos Mágicos presentes en cada región, sino la intensidad con la que las localidades con esta distinción y que pertenecen a ciertas entidades han sido investigadas, lo que refuerza patrones de acumulación del conocimiento en espacios específicos.
Este comportamiento puede interpretarse desde la literatura sobre turismo y territorio, la cual señala que la actividad turística se desarrolla de manera desigual en los diferentes espacios, concentrándose en determinadas regiones que reúnen condiciones favorables como accesibilidad, infraestructura y desarrollo de destinos (Hall, 2008). En este sentido, la distribución regional observada en esta investigación responde a dinámicas territoriales que influyen en la selección de ciertos espacios y en su mayor presencia dentro de la investigación académica.
Uno de los hallazgos más relevantes es que la concentración regional de estudios no mantiene una relación proporcional con el número de Pueblos Mágicos existentes en cada zona, esto refuerza la idea de que la producción académica no sigue un criterio que guarda relación territorial, sino que responde a factores específicos que favorecen la concentración en ciertos espacios. En este sentido, autores sobre la literatura en turismo como Rodríguez y Vargas (2018) señalan que la producción científica no se distribuye de manera homogénea, sino que se organiza en redes y subredes que condicionan su desarrollo.
La incorporación de la escala regional aporta una lectura complementaria a los anteriores análisis, esta perspectiva fortalece la comprensión de la dimensión territorial de la producción científica y confirma que las desigualdades identificadas operan en diferentes niveles del territorio, reforzando la necesidad de ampliar la investigación hacia regiones y localidades que hasta ahora han recibido escasa atención académica.
6. Conclusiones
Para dar respuesta al objetivo de esta investigación, que consiste en analizar la distribución territorial de los estudios empíricos vinculados con el Programa Pueblos Mágicos, se realizó una revisión sistemática de la literatura científica publicada entre 2001 y 2024. La información fue analizada a través de diversas perspectivas, entre las que se incluyeron un análisis general de la muestra, la distribución por entidad federativa, la cobertura territorial estatal y la configuración regional; la incorporación de estos niveles de análisis permitió ofrecer una lectura territorial más amplia de la producción científica, con estos elementos fue posible evidenciar patrones consistentes relacionados con la forma en que se ha construido el conocimiento científico sobre este programa.
A partir de lo anterior, se puede afirmar que la producción científica sobre este tema no se distribuye de manera homogénea a lo largo del territorio nacional, sino que existe una concentración importante en un número reducido de entidades y regiones, mientras que, por otro lado, un gran número de entidades y zonas tiene una escasa o nula participación de la literatura científica, esta dinámica se percibe en los diferentes niveles de análisis realizados en esta investigación, lo que permite entender que no es un fenómeno aislado, sino la forma como se configura la producción del conocimiento sobre este programa. En este sentido, la atención científica otorgada a determinados territorios influye en la representación académica del propio Programa Pueblos Mágicos, al privilegiar ciertos contextos sobre otros.
En relación con el análisis de la cobertura estatal, se encontró que no hay un equilibrio entre el número de estudios por estado, lo que permite afirmar que no hay una atención equilibrada entre las localidades que integran el Programa Pueblos Mágicos. Algunos estados que en cifras absolutas presentan una alta producción académica tienen coberturas parciales, mientras que otros que presentan un número menor de estudios presentan una mayor intensidad en el número de aportaciones sobre sus localidades. Lo anterior permite afirmar que la distribución del conocimiento no corresponde a un criterio de proporcionalidad territorial. Asimismo, la cobertura territorial demostró ser un indicador complementario al número absoluto de publicaciones, al permitir identificar diferencias en la representación de los territorios que no son visibles mediante un análisis basado únicamente en la cantidad de estudios.
El análisis regional presenta patrones similares a los observados en los niveles anteriores, evidenciando configuraciones asimétricas donde algunas regiones concentran la mayoría de los estudios, mientras que otras zonas permanecen prácticamente invisibles. Este comportamiento evidencia que la producción académica se encuentra influida por dinámicas territoriales que operan a distintas escalas, reforzando la concentración en determinados espacios. La incorporación de esta escala de análisis permitió corroborar que la desigualdad identificada no sólo se manifiesta entre entidades federativas, sino también en configuraciones regionales más amplias, fortaleciendo así la interpretación territorial de los resultados.
A partir de los análisis presentados en los diversos niveles, se puede afirmar de manera general que la producción científica en torno a los Pueblos Mágicos está condicionada por factores que trascienden la distribución geográfica; aspectos como la accesibilidad, la visibilidad turística y las condiciones para el trabajo de campo juegan un papel importante para la selección de los casos de estudio. Estos elementos permiten comprender el carácter territorialmente selectivo de la producción científica, que favorece una mayor atención hacia determinados espacios y puede limitar la representación de otros territorios en el conocimiento generado sobre esta política pública.
Por último, la contribución del presente trabajo radica en el conocimiento que aporta sobre la forma en que se distribuye la producción científica en torno a una de las principales políticas públicas de turismo en México. Desde el punto de vista metodológico, uno de los principales aportes consiste en incorporar la cobertura territorial como un criterio complementario al número absoluto de publicaciones, lo que permite ofrecer una perspectiva sobre la representatividad territorial de la producción científica. Este indicador, sumado al análisis de la distribución por entidad federativa y la configuración regional enriquece la comprensión de la dimensión territorial del conocimiento y constituye una herramienta útil para futuras investigaciones interesadas en analizar la distribución espacial de la producción científica sobre políticas públicas, programas y destinos turísticos.
Entre las limitaciones del estudio se encuentra la relacionada con los criterios de selección relacionada con la referencia de Pueblo Mágico, Pueblos Mágicos, Magic Town o Magic Towns en el título, resumen, palabras clave u objetivo, este criterio permitió establecer una vinculación clara con el Programa Pueblos Mágicos y asegurar la consistencia en la selección de los estudios; sin embargo, se considera que futuras investigaciones podrían ampliar el alcance de la búsqueda para analizar la producción científica desarrollada en estos territorios.
Estos resultados permiten avanzar en la comprensión de la forma en que se ha construido el conocimiento científico sobre el Programa Pueblos Mágicos, y aportan elementos para orientar futuras agendas de investigación con una mayor representatividad territorial. Se plantea como línea futura de investigación el analizar la relación entre la adscripción institucional de los investigadores y los territorios estudiados, así como otros factores que puedan contribuir a explicar los patrones de concentración territorial identificados, lo que permitirá profundizar en los mecanismos que configuran la distribución territorial del conocimiento científico.
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